Hay muchas ramificaciones legales diferentes para los que practican el fraude informático, especialmente cuando dicha práctica puede ser perjudicial físicamente o dañar financieramente a los demás. La mayoría de las leyes hacen la distinción entre una persona que, a sabiendas comete fraude y alguien que lo hace accidentalmente. Por ejemplo, la transmisión de una falsa alarma sobre un posible virus es un rasgo común entre los nuevos usuarios de computadoras, y en realidad no es fraudulenta. Generando deliberadamente una broma para asustar a los demás con la intención de perjudicar al menos emocionalmente otros.
En general, cuando una persona ha cometido intencionalmente un acto fraudulento con un ordenador, pueden estar sujetos a enjuiciamiento penal, y como mínimo tendrán que pagar multas si son declarados culpables de fraude leve. Las personas que roban información o dinero con un ordenador, ya sea directamente o a través de medios fraudulentos, pueden enfrentar penas de cárcel y fuertes multas.
Alguna acciones fraudulentas se pueden dar mediante:
- Correos electrónicos solicitando dinero a cambio de "pequeños depósitos"
- Correos electrónicos que intentan obtener información personal que se utilizarán para acceder y utilizar tarjetas de crédito o números de Seguro Social.
- Uso de la computadora para solicitar menores en alianzas sexuales.
- Violación de las leyes de derechos de autor copiando la información con la intención de venderla (lucro).


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